Lieja-Bastoña-Lieja: cómo entiende La Doyenne un entrenador de ciclismo

La Lieja-Bastoña-Lieja se parece más a una etapa de media montaña muy larga que a una clásica convencional. Su combinación de cotas cortas y terreno rompepiernas genera un desgaste elevado durante más de seis horas de carrera. Por ello, el perfil ganador no es el del rodador potente, sino el de un corredor con alta durabilidad, buen VO2max, FTP elevado y gran relación watts/kg en esfuerzos de 2 a 10 minutos. Este artículo analiza el recorrido, la densidad de desnivel y los ganadores recientes para explicar por qué la Lieja favorece a escaladores rápidos y todo terrenos ligeros.

Tabla de contenidos

La Lieja-Bastoña-Lieja no es una clásica más

La Lieja-Bastoña-Lieja no es una clásica más. Es la Doyenne, la carrera más antigua del calendario profesional actual, disputada por primera vez en 1892. Este dato no es solo histórico: también explica parte de su identidad. Es una carrera que no se diseñó para el ciclismo moderno, sino que ha evolucionado con él, manteniendo un recorrido exigente, irregular y difícil de controlar.

Además, aunque se disputa en Bélgica, no tiene prácticamente nada que ver con el Tour de Flandes. Bélgica es un país pequeño, pero ciclísticamente muy diverso. Flandes y Valonia, donde se ubican las Ardenas, presentan perfiles completamente distintos. En Flandes predominan cotas cortas, explosivas y muchas veces con pavé, donde pesan más la potencia absoluta, la posición y la capacidad de producir picos de potencia muy altos. En las Ardenas, en cambio, aparecen subidas más largas, más regulares y con menos componente técnico, donde el peso y los vatios por kilo tienen un papel mucho mayor, y la colocación no suele ser tan determinante por el tipo de carretera.

Por eso, intentar interpretar Lieja con la lógica de Flandes es un error. Son dos tipos de carrera distintos aunque compartan país.

Lieja como una etapa de media montaña muy larga de un día

Más que una clásica de muros, Lieja se entiende mejor como una etapa de media montaña comprimida en un solo día: más de 250 km y alrededor de 4.300 m de desnivel. Hablamos de una etapa de media montaña por la densidad del desnivel, no porque 4.300 m sean una cifra menor. De hecho, es un valor muy serio. La diferencia está en cómo se reparte esa dificultad a lo largo del recorrido.

No es alta montaña pura, pero tampoco una clásica de adoquines. Se sitúa en un punto intermedio entre Il Lombardia y el Tour de Flandes. Es una carrera donde el desgaste acumulado y la capacidad de seguir produciendo vatios al final marcan la diferencia, como ocurre en el resto de monumentos.

Perfil de la Lieja-Bastoña-Lieja
Perfil complet de la Lieja-Bastoña-Lieja. Una successió constant de terreny trencacames amb acumulació progressiva de desnivell.

Distancia y desnivel de la Lieja en contexto

Si comparamos Lieja con otras carreras y etapas duras, aparece una idea clara: el problema no es solo el desnivel absoluto, sino cómo se distribuye y en qué contexto aparece.

Cursa / etapaEdiciónDistanciaDesnivelTiempoVelocidad mediaDensidad de desnivel
Tour 2026 etapa 202026171 km5.600 m~5h10′~33 km/h6,55
Tour 2022 etapa 122022165,1 km4.660 m4h55’24”33,534 km/h5,65
Il Lombardia2025241 km4.800 m5h45’53”~41,8 km/h3,98
Lieja-Bastoña-Lieja2025252 km4.365 m6h00’09”41,983 km/h3,46
Milano-Sanremo2026298 km2.545 m6h35’49”45,172 km/h1,71
Tour de Flandes2026268,9 km2.007 m6h20’07”42,445 km/h1,49
Paris-Roubaix2026258,3 km1.375 m5h16’52”48,910 km/h1,06

Los números cuentan una historia que el perfil resumido no siempre muestra con claridad. Y esa historia dice lo siguiente: la Lieja, a nivel de densidad, no alcanza los niveles de las etapas más duras de alta montaña, pero sí se sitúa claramente por encima de la mayoría de monumentos en términos de exigencia vertical relativa. Aun así, a nivel de desnivel absoluto, al ser una carrera muy larga, sí que llega a niveles propios de una etapa de montaña de una gran vuelta. Tantos metros positivos pasan factura a lo largo del día.

La densidad de desnivel es una forma útil de interpretar estos datos: es una simulación de cuál sería el porcentaje medio si toda la carrera fuese una única subida y una única bajada. En la práctica, permite entender cuánto se concentra la dificultad en relación con la distancia.

Esto es clave para interpretar correctamente una ruta. Hacer 200 km y 2.000 m de desnivel suele considerarse terreno relativamente plano. Hacer esos mismos 2.000 m en 70 u 80 km implica una densidad mucho mayor y ya se acerca a una etapa de alta montaña. Por tanto, la densidad de desnivel no mide solo cuánto se sube, sino cómo de concentrado está ese esfuerzo, que es lo que realmente determina el tipo de carrera.

Las cotas y el falso relato del desnivel

Un detalle que casi nadie menciona es que las 11 cotas principales suman aproximadamente 1.707 metros de desnivel. Eso significa que menos de la mitad del desnivel total proviene de las subidas catalogadas. El resto, más de 2.600 metros, se acumula en terreno irregular, falsos llanos y subidas sin nombre que no aparecen en ningún resumen oficial.

Este dato, que es una estimación basada en longitud y pendiente de cada cota y no una cifra oficial, tiene una implicación práctica importante: Lieja desgasta mucho más de lo que sugiere cualquier perfil simplificado. No es que las cotas sean más duras de lo que parecen. Es que entre cota y cota la carrera nunca descansa del todo. Y eso, acumulado a lo largo de 250 kilómetros, cambia completamente el tipo de esfuerzo.

Análisis de las subidas

Cotas de desgaste

  • Saint-Roch — 1,0 km al 11,2 %. KOM: 2:23.
  • Haussire — 3,9 km al 6,8 %. KOM: 11:03.
  • Mont-le-Soie — 1,7 km al 7,9 %. KOM: 3:54.

Son subidas que acumulan fatiga, pero rara vez deciden la carrera.

Cotas de selección

  • Wanne — 3,6 km al 5,1 %. KOM: 6:49.
  • Stockeu — 1,0 km al 12,5 %. KOM: 3:03.
  • Haute-Levée — 2,2 km al 7,5 %. KOM: 6:49.
  • Rosier — 4,4 km al 5,9 %. KOM: 9:49.

Aquí el grupo empieza a romperse. Desaparecen los corredores menos resistentes.

Cotas de decisión

  • Desnié — 1,6 km al 8,1 %. KOM: 4:19.
  • La Redoute — 1,6 km al 9,4 %. KOM: 4:01.
  • Forges — 1,3 km al 7,8 %. KOM: 1:42.
  • Roche-aux-Faucons — 1,3 km al 11 %. KOM: 3:31.

Este bloque final define la carrera.

La Redoute a Lieja-Bastoña-Lieja
La Redoute, la subida más mítica de Lieja-Bastoña-Lieja y uno de los puntos donde más a menudo se rompe la carrera.

La Redoute es el punto donde suele romperse la carrera y donde se produjo el ataque clave en 2025. Roche-aux-Faucons, por su parte, suele ser la última opción real para decidir la prueba si todavía queda un grupo con opciones.

Part final del perfil de Lieja-Bastoña-Lieja
Parte final del perfil de la carrera, donde se concentran las cotas decisivas que acaban de seleccionar al ganador.

Lectura global de las cotas

Si agregamos los datos de todas las subidas principales, aparece un patrón bastante claro. La pendiente media aproximada ronda el 8,5 %, la pendiente máxima llega al 12,5 % en Stockeu y la mínima se sitúa en el 5,1 % de Wanne. La longitud media está en torno a 2,1 km, con Rosier como ascensión más larga con 4,4 km y Saint-Roch y Stockeu como las más cortas con 1,0 km.

Esto define muy bien el tipo de esfuerzo de Lieja: subidas relativamente cortas, pero suficientemente largas como para que no sean esfuerzos explosivos puros. La mayoría de esfuerzos clave se sitúan en un rango de 2 a 10 minutos, donde los vatios por kilo empiezan a ser determinantes, especialmente después de más de 200 km de carrera.

El recorrido explica el tipo de ganador

El perfil de Lieja no favorece ni al sprinter ni al rodador puro. Tampoco al escalador puro de grandes puertos largos.

Lo que exige es otra cosa: capacidad de tolerar la fatiga durante más de cinco horas, repetir esfuerzos máximos en subida de varios minutos, mantener un nivel alto de relación potencia-peso de 3 a 5 minutos cuando la carrera ya está muy avanzada y, a nivel fisiológico, combinar un VO2max elevado con un FTP alto. La razón es simple: la mayoría de esfuerzos decisivos se sitúan en el rango de 2 a 10 minutos, donde conviven intensidades cercanas al VO2 con la necesidad de sostener potencia submáxima bajo fatiga.

El peso de los ganadores

La mayoría de ganadores se sitúan en un rango aproximado de 59 a 70 kg, con concentración en perfiles ligeros o medios. Los siguientes pesos son aproximados, ya que no siempre existen datos fiables del corredor el día exacto de la carrera: Pogačar ~66 kg, Evenepoel ~63 kg, Roglič ~65 kg, Fuglsang ~67 kg, Jungels ~70 kg, Valverde ~61 kg, Poels ~66 kg, Gerrans ~62 kg, Dan Martin ~59–62 kg, Iglinskiy ~67 kg y Gilbert ~69 kg.

Esto refuerza la idea principal: en Lieja, los vatios por kilo en fatiga son determinantes. Por eso, para esta carrera, un peso de 60 a 70 kg parece ser el rango más favorable.

Lieja vs Tour de Flandes: misma lógica, distinto filtro

Ambas carreras comparten un elemento clave: la repetibilidad de esfuerzos. Pero el tipo de esfuerzo es distinto. En Flandes predominan esfuerzos más cortos, explosivos y muy dependientes de la potencia absoluta y del contexto del pavé, mientras que en Lieja los esfuerzos son más largos, más limpios y con un mayor peso de los vatios por kilo, al disputarse prácticamente todo sobre asfalto.

Por eso perfiles como Van der Poel, Pedersen o Ganna, dominantes en Flandes, no son los más favorecidos en Lieja. En cambio, aquí corredores como Remco o Pogačar están en su terreno ideal.

Qué tipo de corredor gana la Lieja

Si analizamos el palmarés reciente, aparecen dos perfiles claros.

Todo terreno ligero

Fuglsang, Jungels, Gilbert o Gerrans encajan en este perfil. Son corredores completos, con buena capacidad en terreno ondulado y suficiente nivel en subida para aguantar selecciones duras sin necesidad de ser escaladores puros. Suelen rendir bien en esfuerzos de 5 a 10 minutos, pero también son capaces de sostenerse en el llano y gestionar bien la fatiga acumulada. Su punto débil suele aparecer en subidas largas, por encima de 20 minutos, pero como no hay ninguna de ese tipo en Lieja, pueden rendir muy bien si la carrera no se endurece en exceso en las cotas previas.

Escalador rápido

Pogačar, Evenepoel, Roglič, Valverde o Dan Martin representan mejor este segundo perfil. Aquí el patrón cambia ligeramente: son corredores con una mayor relación watts/kg y con capacidad de producir potencias muy altas en esfuerzos de 2 a 10 minutos. No necesitan esperar. Pueden romper la carrera en una sola subida clave. Es probablemente el perfil ideal para esta carrera, aunque normalmente necesita atacar en alguna de las últimas cotas y después sostener una crono hasta meta. En el ciclismo reciente, es el tipo de corredor con mayor porcentaje de victorias.

No son categorías rígidas, pero comparten dos rasgos: peso relativamente bajo y alto rendimiento en esfuerzos de varios minutos tras gran fatiga. La diferencia entre ambos perfiles no es tanto el nivel, sino cómo producen esa potencia. El todo terreno tiende a ganar por desgaste, consistencia y un buen sprint en meta dentro de un grupo reducido. El escalador rápido, en cambio, tiene más capacidad de desequilibrio en una subida decisiva. Lieja permite ganar de ambas formas, pero en el ciclismo moderno cada vez pesa más el segundo perfil.

Qué nos enseña Lieja a nivel de entrenamiento

Lieja deja varias ideas claras a nivel práctico. Aunque es muy importante, no basta con tener un buen pico de potencia en subida. La clave es cuánto puedes sostener cuando ya estás fatigado.

Para ganar una Lieja no basta con ser bueno en una sola cualidad. Lo que exige esta carrera es combinar durabilidad real, es decir, mantener el rendimiento tras cuatro o cinco horas de esfuerzo, con la capacidad de generar potencias muy altas en subidas de tres a diez minutos repetidas con recuperaciones incompletas. El factor que lo decide casi todo es cuánta potencia eres capaz de mantener cuando la fatiga ya es muy alta. Es un patrón que ya hemos visto en otros monumentos que analizábamos en artículos anteriores, tanto en Milano-Sanremo como, sobre todo, en Paris-Roubaix o el Tour de Flandes.

Conclusión

La Lieja, aunque tenga 4.400 m de desnivel, no es alta montaña pura, pero tampoco una clásica convencional. Es algo más difícil de definir con una sola palabra: una carrera de desgaste progresivo donde el momento decisivo llega siempre muy tarde, cuando las piernas ya acusan más de cinco horas de esfuerzo.

El corredor que gana no es necesariamente el más explosivo ni el mejor escalador. Es el que mejor ha gestionado todo lo que vino antes: los falsos llanos, las subidas sin nombre y el ritmo elevado en los kilómetros centrales. Y cuando la carrera por fin se rompe, en La Redoute, en Roche-aux-Faucons o incluso más tarde, todavía tiene potencia donde otros ya no tienen nada. Es en ese momento, en esas rampas ardenienses al final de 250 kilómetros, donde se decide quién tiene las cualidades necesarias y ha entrenado bien y quién solo lo parecía.

Desde el punto de vista del entrenamiento, esto se traduce en algo muy concreto: si quieres rendir en esfuerzos como los de Lieja, necesitas trabajar la durabilidad, la repetición de esfuerzos en subida y tu capacidad de sostener vatios por kilo en fatiga. Y eso no se improvisa. Requiere una planificación estructurada y adaptada a tu perfil.

Si quieres aplicar estos principios a tu caso concreto, puedes hacerlo aquí entrenador de ciclismo.

Un enfoque individualizado marca la diferencia entre simplemente entrenar y realmente mejorar.

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