Milano – San Remo: la carrera más justa del año

Milan San Remo
Milano-Sanremo 2026 es, probablemente, la carrera más justa del año porque permite ganar a perfiles fisiológicos y tácticos muy distintos: sprinters puros, clasicómanos, puncheurs, escaladores con técnica bajando y rodadores de anticipación. Este artículo analiza por qué su recorrido sigue siendo único, qué nos dicen los últimos ganadores y cuál es el mejor escenario de victoria para los grandes favoritos de 2026.

Tabla de contenidos

Milano-Sanremo: la carrera más justa del año

Milano-Sanremo es la carrera más justa del año. No porque trate a todos los corredores por igual, sino porque es la gran clásica que deja más puertas abiertas a perfiles muy distintos. Aquí puede ganar un sprinter puro si sobrevive, un clasicómano con sprint si llega en un grupo pequeño, un puncheur si abre hueco en el Poggio, un rodador fuerte si anticipa a 1 o 2 km de meta o un escalador con técnica bajando si convierte el final en una carrera de precisión.

Salvando las diferencias obvias entre deportes, hay un símil útil con el atletismo. Un corredor de 200 m, uno de 1.500 m y uno de 10 km responden a demandas fisiológicas muy distintas y, en condiciones normales, compiten en escenarios separados. Milano-Sanremo es una anomalía competitiva: una carrera en la que perfiles comparables a esos tres mundos pueden llegar a tener una vía realista de victoria. En atletismo, una prueba así simplemente no existe.

Además, hablamos de un Monumento. Eso significa que solo hay cinco carreras de un día con este prestigio. Y, en términos de relevancia real, se puede sostener una opinión editorial clara: después del Tour de Francia, la Paris-Roubaix y el Tour de Flandes, Milano-Sanremo es probablemente la cuarta carrera más importante del mundo por la combinación de prestigio histórico, calidad de participación y posición dentro del calendario.

Ese es precisamente su encanto. No es la carrera más dura del calendario. Es la carrera con más maneras de ser ganada.

Un Monumento que se decide de una forma muy poco obvia

La edición de 2026 mantiene la esencia total de la prueba: 298 km entre Pavia y Sanremo, con el encadenado clásico de los Capi, la Cipressa y el Poggio antes de la llegada en Via Roma [1]. Sobre el perfil, la Cipressa parece una subida amable y el Poggio, visto de forma aislada, tampoco impone demasiado respeto. Pero leer Sanremo así es no entender Sanremo.

La carrera no se decide por la dureza absoluta de sus pendientes, sino por la interacción entre cinco factores: duración extrema, desgaste acumulado, colocación, repetición de esfuerzos de alta intensidad en la parte final y capacidad técnica cuando todo el mundo ya va al límite.

Desde un punto de vista fisiológico, Sanremo no la gana necesariamente el mejor corredor en un test fresco de 5 minutos. La gana muchas veces el que mejor conserva su rendimiento de 1 a 5 minutos después de casi 280 km, tolera mejor la fatiga después de varios esfuerzos repetidos a alta intensidad en las dos subidas clave y sigue siendo capaz de acelerar por encima de VO2max con recuperación incompleta. En otras palabras: aquí importa muchísimo la durabilidad y la capacidad de repetir esfuerzos intensos en fatiga [4][5].

Después de casi siete horas de carrera, una subida al 4 % deja de ser una subida al 4 %. Pasa a ser un filtro de potencia aeróbica, resistencia a la fatiga, eficiencia mecánica y colocación táctica. No gana el que más vatios absolutos produce en vacío, sino el que mejor llega al momento decisivo y el que mejor interpreta qué necesita la carrera en ese instante.

Cómo es el final de Sanremo

La parte decisiva empieza mucho antes del último ataque. El perfil general de la carrera se puede consultar aquí: ver el perfil de la carrera aquí. Los Capi (Capo Mele, Capo Cervo y Capo Berta) no suelen resolver la carrera, pero sí cumplen una función muy importante: endurecen el terreno, elevan la tensión y obligan a los equipos a empezar a gastar recursos. La colocación ya importa, el ritmo ya aprieta y los gregarios empiezan a desaparecer.

Luego llega la Cipressa, el primer punto crucial de la carrera a 28 km de meta. Son 5,6 km al 4,1 %, una subida suficientemente llevadera como para que muchos sprinters sigan soñando, pero lo bastante exigente como para que un equipo como UAE pueda convertirla en un primer punto de ruptura si decide imponer un ritmo realmente alto. La Cipressa no siempre selecciona por pendiente. Selecciona por velocidad, por inercia táctica y por la imposibilidad de moverse si vas mal colocado. Al ser una subida muy rápida —el año pasado Pogačar, Ganna y Van der Poel la subieron a unos 37 km/h; puedes ver el segmento aquí: ver segmento aquí— el efecto del rebufo sigue siendo muy importante. En una pendiente así, la aerodinámica todavía pesa mucho, y por eso un bloque fuerte puede ahorrar a sus líderes un coste energético enorme hasta el momento exacto. Estimo que en esa subida, a esas velocidades, ir segundo o tercero puede suponer un ahorro aproximado del 10-20 % respecto a exponerse demasiado pronto al viento [3].

Con 9 km para meta empieza el Poggio. Son 3,7 km a poco menos del 4 %, con rampas máximas cercanas al 8 % y una carretera que se estrecha ligeramente, con curvas de herradura en los primeros kilómetros. De hecho, en esas curvas es de las pocas subidas del calendario profesional en la que algunos ciclistas dejan de pedalear un instante para poder trazar bien, precisamente por la velocidad a la que se sube. Esa combinación lo convierte en una subida muy particular: no suele romper por agotamiento puro, sino por explosividad, timing, velocidad y violencia de los cambios de ritmo. En el Poggio importa menos el umbral aislado y más la capacidad de lanzar o responder a aceleraciones cortas muy por encima del ritmo medio, con muy poca recuperación entre esfuerzos. El récord de Strava aquí está en 39,2 km/h en 2024; puedes ver el segmento aquí: ver segmento aquí.

Y luego llega la parte que hace de Sanremo algo todavía más abierto: la bajada. El descenso del Poggio es rápido, técnico, estrecho por momentos y con cambios de dirección constantes. Un corredor que corone con 4-5 segundos puede convertir esa ventaja en una renta suficiente. Y un corredor que baje mejor que el resto puede ganar una carrera sin haber sido necesariamente el más fuerte en la subida. Si quieres ver cómo se gana una carrera en el descenso del Poggio, el ejemplo moderno más claro sigue siendo Mohorič en 2022:

Vídeo de la victòria de Mohorič el 2022. Lanterne Rouge.

Los últimos 2 km, ya en Sanremo, son urbanos, largos y rápidos. Hay una curva a izquierda a unos 850 metros y la última gran curva a 750 metros de meta, antes de la recta final de Via Roma. Eso deja espacio para dos desenlaces muy distintos: un sprint o un movimiento de anticipación perfectamente medido.

Por qué este perfil permite tantos ganadores distintos

Aquí está la clave del artículo. Sanremo es la carrera más justa del año porque su recorrido no impone una única solución. A diferencia de otros Monumentos, no elimina por un único rasgo dominante. Filtra por una combinación de economía, punch, técnica, capacidad aeróbica y resistencia a la fatiga.

Por eso deja vivos a muchos corredores hasta muy tarde. Puede ganar un sprinter puro o casi puro si el ritmo en Cipressa y Poggio no revienta el grupo del todo y conecta bajando. Puede ganar un clasicómano con buen sprint si llega en un grupo de 5 a 20 corredores. Puede ganar un puncheur si abre hueco en el Poggio y corona con margen. Puede ganar un descender excepcional si detecta el segundo exacto para jugársela en la bajada. Puede ganar un rodador fuerte si ataca entre la salida del Poggio y el último kilómetro, aprovechando la duda entre los favoritos. Y, menos habitual pero no imposible, puede ganar incluso una fuga si la carrera entra en un bucle táctico como en 1982 [2].

Eso no significa que todos tengan las mismas opciones. Significa algo más interesante: que perfiles muy distintos tienen una vía creíble de victoria.

La tabla que mejor confirma la tesis: podios 2016-2025

Año
2016Arnaud DémareBen SwiftJürgen Roelandts
2017Michał KwiatkowskiPeter SaganJulian Alaphilippe
2018Vincenzo NibaliCaleb EwanArnaud Démare
2019Julian AlaphilippeOliver NaesenMichał Kwiatkowski
2020Wout van AertJulian AlaphilippeMichael Matthews
2021Jasper StuyvenCaleb EwanWout van Aert
2022Matej MohoričAnthony TurgisMathieu van der Poel
2023Mathieu van der PoelFilippo GannaWout van Aert
2024Jasper PhilipsenMichael MatthewsTadej Pogačar
2025Mathieu van der PoelFilippo GannaTadej Pogačar

Solo con mirar esta tabla ya aparece la idea principal. Aunque el perfil de clasicómano predomina en los últimos podios, los ganadores recientes no responden a un único patrón fisiológico ni a un único guion táctico. Hay sprinters, puncheurs, clasicómanos, escaladores con gran bajada, rodadores y corredores híbridos imposibles de encasillar en una sola categoría.

Qué nos dicen los ganadores recientes

Más que analizar nombre por nombre, Sanremo se entiende mejor agrupando a sus ganadores por familias de corredor.

El primer grupo es el del sprinter puro, representado sobre todo por Arnaud Démare. Su victoria recuerda que esta sigue siendo una carrera que un velocista puede ganar si sobrevive a la selección y preserva su sprint después de casi siete horas. Fisiológicamente, eso exige mucho más que punta de velocidad: exige minimizar pérdidas en subida, gestionar bien el coste energético y conservar capacidad neuromuscular para rematar.

El segundo grupo es el del sprinter con perfil de clásicas, donde encajan muy bien Jasper Philipsen y, en parte, Wout van Aert. No necesitan una carrera completamente plana, pero sí una selección que no sea definitiva. Son corredores capaces de absorber mejor la fatiga que un sprinter puro, mantener una producción alta en esfuerzos de 1 a 5 minutos y seguir siendo muy rápidos con glucógeno bajo y piernas cargadas.

El tercer grupo es el del puncheur o escalador rápido, con Julian Alaphilippe como ejemplo más claro. Sanremo también puede premiar al corredor explosivo de Ardenas si el Poggio se corre como una guerra de aceleraciones y no como una simple subida de ritmo sostenido.

El cuarto grupo es el del clasicómano, donde entran Van der Poel y Van Aert. Son los corredores que mejor encajan en una carrera que exige muchas cosas a la vez: colocación, punch, lectura táctica, técnica y sprint competitivo. No dominan solo una fase del final. Son peligrosos en casi todas.

En el quinto grupo estarían los todoterreno, con un perfil más parecido al de Michał Kwiatkowski y, en parte, también al Van Aert más completo. Son corredores capaces de rendir en alta montaña, en clásicas y en finales reducidos. Un corredor completo, con fondo, lectura táctica y pocas debilidades claras, sigue teniendo muchas opciones en Sanremo.

El sexto grupo sería el del escalador de grandes vueltas, con Nibali como caso más claro. Su victoria demostró que un gran vueltómano con fondo, eficiencia aeróbica y capacidad para interpretar el momento exacto también puede ganar aquí, aunque a priori no sea el perfil que más se asocia a Sanremo.

Y el séptimo grupo es el del bajador especialista, con Mohorič como ejemplo perfecto. Quizá no el más fuerte del grupo en términos absolutos, pero sí el que tiene una ventaja específica tan grande —el descenso, la valentía táctica y la precisión en un tramo técnico— que puede convertirla en victoria.

Las muchas maneras de ganar Milano-Sanremo

  1. Sprint final en grupo reducido. Es el final más clásico cuando la carrera se selecciona, pero no lo suficiente como para que llegue un solo corredor.
  2. Sprint final en grupo relativamente amplio. Sigue siendo posible si la Cipressa y el Poggio se pasan muy rápido pero sin demolición total.
  3. Ataque a 1-2 km de meta. Un rodador potente puede aprovechar un segundo de pausa y sorprender a todos.
  4. Ataque y escapada en la bajada del Poggio. El guion Mohorič. Muy difícil, muy técnico, muy real.
  5. Ataque decisivo en el Poggio. El escenario más natural para un puncheur o para un corredor como Van der Poel o Pogačar si logran abrir hueco.
  6. Desgaste progresivo desde la Cipressa. Menos habitual como golpe final, pero muy importante para reventar a los sprinters antes del momento clave, dejando una fuga pequeña que marca el desenlace.
  7. Fuga o sorpresa táctica. Muy poco común, pero aún así posible, precisamente porque la persecución no siempre está bien coordinada.

Perfil de potencia comparado de los cinco grandes favoritos

Más que hablar de vatios exactos, tiene más sentido construir una lectura relativa del perfil de cada favorito. El gráfico siguiente no pretende ser un test de laboratorio, sino una forma visual de entender qué escenario favorece más a cada uno.

Si quieres profundizar sobre el perfil de potencia, puedes ver este otro artículo de JS Cycling Training: valoraciones de rendimiento en ciclismo.

En este gráfico, el sprint de 5 s representa la capacidad de remate puro; los 60 s, la respuesta a un cambio violento de ritmo; los 5 min, la capacidad de lanzar o seguir el Poggio; los 20 min, la capacidad de sostener una Cipressa muy dura; y la resistencia a la fatiga intenta reflejar cuánto de ese perfil conserva cada corredor después de 280 km. Por eso no es solo un gráfico de potencia: es un gráfico de potencia útil al final de Sanremo.

Gráfico del perfil de potencia de los favoritos
Perfil de potencia estimado de los favoritos. Elaboración propia.

La lectura del gráfico es útil para entender de forma rápida dónde es bueno cada uno. Pogačar destaca claramente en esfuerzos de 5 y 20 minutos y en resistencia a la fatiga, lo que refuerza la idea de que su mejor opción pasa por endurecer la carrera desde lejos y convertir el Poggio en una selección real. Van der Poel aparece como el perfil más completo y equilibrado para resolver casi cualquier escenario: tiene punch, sprint corto y un nivel altísimo cuando la carrera ya va lanzada. Ganna sobresale más por potencia sostenida y por su capacidad para mantener mucha velocidad cuando el grupo duda, algo muy valioso si el final se convierte en persecución. Philipsen muestra el perfil más claramente orientado al remate, con mucho valor en esfuerzos cortos pero menos margen si la carrera se rompe de verdad en subida. Y Pedersen aparece como un corredor muy sólido en casi todo, especialmente peligroso cuando la fatiga reduce la diferencia de velocidad pura entre los favoritos.

Además del perfil fisiológico también conviene valorar la habilidad bajando y el potencial del equipo. En la bajada el nombre de referencia es Van der Poel. Detrás estarían, con matices distintos, Mohorič como especialista absoluto si entra en la ecuación, y entre los favoritos principales un grupo bastante parejo con Philipsen, Pedersen, Pogačar y Ganna. A nivel táctico de equipo, Alpecin parte con la mayor ventaja al tener dos bazas reales, Van der Poel y Philipsen. Después situaría a UAE por la profundidad del bloque y la claridad de su plan de carrera, y por detrás a Ineos y Trek, equipos fuertes pero con menos margen para condicionar el desenlace.

Qué necesita cada favorito para ganar en 2026

Tadej Pogačar

  • Puntos fuertes: es el mejor escalador del mundo y probablemente también el corredor con mayor capacidad para mantener esfuerzos decisivos después de muchas horas de desgaste. Su gran ventaja no es solo subir más que nadie, sino conservar un porcentaje muy alto de su capacidad aeróbica máxima cuando los demás ya han perdido punch.
  • Puntos débiles: de todos los grandes favoritos, es uno de los que menos quiere una llegada táctica al sprint frente a Van der Poel, Philipsen o Pedersen. Además, Sanremo le exige algo que no siempre encaja con su instinto: dejar de tirar cuando no le conviene y forzar a otros a asumir parte del trabajo.
  • Táctica: necesita endurecer muchísimo la Cipressa para eliminar a los sprinters y llegar al Poggio con el menor número posible de rivales capaces de rematar. Su mejor escenario pasa por un lanzamiento durísimo de UAE, un ataque seco en el Poggio y una llegada en solitario o con margen suficiente para no jugarse la carrera al sprint.

Mathieu van der Poel

  • Puntos fuertes: seguramente es el corredor más completo para esta carrera. Combina punch de 1 a 5 minutos, sprint en fatiga, técnica bajando, colocación y capacidad de responder varias veces a cambios violentos de ritmo. Tiene más caminos hacia la victoria que nadie.
  • Puntos débiles: su principal limitación no es física, sino táctica. Si Philipsen llega al grupo bueno, Alpecin tiene probablemente el mejor dúo posible para este final, y eso puede obligar a Van der Poel a trabajar para su compañero en lugar de correr para sí mismo.
  • Táctica: puede permitirse correr a rueda de Pogačar sin necesidad de forzar desde lejos. Tiene tres escenarios claros para ganar: atacar en el Poggio, atacar bajando o resolver en el sprint de un grupo reducido. Su gran fortaleza es no depender de un único guion.

Filippo Ganna

  • Puntos fuertes: es uno de los mejores contrarrelojistas del grupo y uno de los corredores más peligrosos si la carrera entra en una fase táctica con un grupo que llega con las fuerzas justas. Su fortaleza no es el cambio de ritmo más violento, sino la capacidad de sostener mucha velocidad cuando el resto ya duda.
  • Puntos débiles: no tiene la facilidad explosiva de Pogačar o Van der Poel en el Poggio, y su sprint final es menos fiable que el de Philipsen, Van der Poel o Pedersen. Si la carrera se resuelve por aceleración pura o por sprint limpio, parte un paso por detrás.
  • Táctica: debe gastar poco, llegar siempre muy bien colocado, aguantar el Poggio sin ceder demasiado y atacar entre la salida de la bajada y los últimos 2 km. Su mejor escenario es convertir el final en una persecución desesperada, donde su motor absoluto pese más que la velocidad punta de los demás.

Jasper Philipsen

  • Puntos fuertes: es el mejor sprinter de los favoritos. Además, no es un velocista frágil: soporta muy bien la fatiga, se mueve bien en finales tensos y conserva una gran capacidad de remate después de esfuerzos largos.
  • Puntos débiles: depende más que otros de sobrevivir a la selección. Si UAE convierte la Cipressa en una trituradora y el Poggio se sube al límite absoluto, su margen es más estrecho que el de Pogačar o Van der Poel. Su reto no es atacar mejor que nadie, sino perder lo mínimo antes de Via Roma.
  • Táctica: debe pasar el día escondido, gastar lo mínimo posible y llegar al final en grupo. Cuanto más numeroso sea el grupo bueno, mejor para él. Y si Van der Poel sigue delante, el valor táctico de Alpecin se multiplica porque puede jugar con dos cartas ganadoras a la vez.

Mads Pedersen

  • Puntos fuertes: es uno de los corredores más incómodos para todos los favoritos cuando la carrera se endurece sin llegar a romperse del todo. Tiene resistencia a la fatiga, sprint muy competitivo después de esfuerzos largos y un rendimiento especialmente sólido cuando el día se vuelve duro, frío o incómodo.
  • Puntos débiles: quizá esté un punto por detrás de Pogačar y Van der Poel en una subida como el Poggio. Tampoco parece contar con el equipo más determinante entre los grandes favoritos. Si la carrera se rompe al máximo nivel en la subida, su margen baja.
  • Táctica: necesita una carrera dura, pero no completamente destruida. Su mejor opción es llegar a un sprint en fatiga con un grupo reducido de 6 a 15 corredores, idealmente sin demasiados gregarios alrededor y con varios rivales ya al límite tras el Poggio.

El escenario sorpresa que siempre existe en Sanremo

Una de las razones por las que esta carrera es tan especial es que incluso cuando parece que todo gira en torno a unos pocos nombres, casi siempre queda espacio para la sorpresa.

El primer escenario sorpresa es técnico: un ataque bajando de Mohorič o Pidcock. No es el desenlace más probable, pero Sanremo ya ha demostrado varias veces que una bajada bien interpretada puede valer tanto como el mejor ataque en subida.

El segundo escenario sorpresa es un grupo final más grande de lo esperado, con menos control del previsto. Ahí se abre la puerta a un velocista o a un clasicómano rápido que no sea el principal favorito en las quinielas: Van Aert, De Lie, Kooij o incluso un outsider poco vigilado si la carrera entra en un terreno más táctico que selectivo.

Pronóstico final para 2026

La lógica de la carrera invita a pensar que UAE volverá a ser el equipo que más necesidad tenga de mover la prueba desde lejos. Si quieren maximizar las opciones de Pogačar, la Cipressa debe ser mucho más que una antesala. Debe ser un primer filtro real.

Si eso ocurre y el Poggio se afronta con un grupo ya reducido y muy tensionado, Pogačar tendrá una gran oportunidad. Pero el problema sigue siendo el mismo: enfrente está Van der Poel, probablemente el corredor más completo para este final específico. Por eso, buena parte de las opciones de Pogačar dependerán del trabajo de todo su equipo. El ciclismo es un curioso deporte colectivo en el que solo gana uno.

Si la carrera no queda rota del todo, Philipsen y Pedersen entran de lleno en la pelea. Si se vuelve táctica y nerviosa, Ganna puede convertir su motor en una victoria de anticipación. Y si aparece un instante de duda en la bajada, Sanremo volverá a recordar que aquí una carrera puede decidirse con piernas, cabeza y técnica al mismo tiempo.

Y por eso mismo es tan difícil de dominar. En Sanremo no basta con ser el más fuerte. Hay que ser el corredor correcto para esos últimos quince minutos. En mi opinión, solo hay dos carreras que realmente se le pueden resistir a un gran campeón como Pogačar: Sanremo y Roubaix. Estaremos atentos.

Bibliografía

  • [1] Milano-Sanremo. “Milano-Sanremo 2026: the route for the 117th edition has been revealed.” Web oficial. Enlace.
  • [2] Cipressa, last pitfall before the inevitable. Enlace.
  • [3] van Druenen, T., Blocken, B., Malizia, F., et al. “Aerodynamic analysis of uphill drafting in cycling.” Sports Engineering, 2021. Enlace.
  • [4] Hunter, B., Spragg, J., Maunder, E., et al. “Durability as an index of endurance exercise performance.” 2025. Enlace.
  • [5] Spragg, J., Maunder, E., et al. “The intensity rather than the quantity of prior work determines the amount by which the power-duration relationship is impacted.” 2024. Enlace.
  • Imagen de portada: Claudio Martino, “2019 Milan-Sanremo”, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

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